sábado, 10 de enero de 2015

Atentados en París. ¿Quién es el enemigo?


Los atentados islamistas en París han provocado las reacciones oficiales de siempre. Por un lado, en especial desde sectores izquierdistas, nos repiten que los integristas son una minoría dentro de la comunidad musulmana, por lo que tenemos que seguir siendo “tolerantes” y “seguir trabajando por una sociedad multicultural”. Desde sectores más derechistas anuncian que esto “es un ataque contra Occidente” y piden represalias contra el “enemigo” islamista”.

El problema es que ninguno de los dos va al fondo del problema. Primero: ¿por qué hay inmigración musulmana en Europa? ¿era necesario tener a millones de musulmanes dentro de nuestros países? ¿quién los ha traído y por qué? Segundo, las separaciones entre “moderados” e “integristas” son absurdas. Los integristas son los auténticos musulmanes. Los que siguen la doctrina coránica al pie de la letra. Siempre y en todas partes, habrá un porcentaje de la población musulmana que será integrista, por lo que, cuantos más “moderados” haya, más “integristas” habrá. Por no decir que la separación física entre ambos grupos es imposible en la práctica. Los dos conviven juntos, viven en la misma casa, mismo barrio, son de la misma familia y cualquier moderado puede volverse un integrista si se dan las condiciones oportunas. Por no hablar de que, a medida que van siendo mayoría se van olvidando de la moderación y que, en realidad, los moderados simpatizan con los integristas mucho más de lo que pensamos.

En cuanto a la derecha política y mediática, son los mismos que aplaudieron las invasiones de Iraq, Siria y Libia, en las que murieron cientos de miles de personas (musulmanes en su mayoría), son los mismos que aplauden la inmigración porque “flexibiliza” el mercado laboral, son los mismos que han llegado a criticar duramente a los ciudadanos alemanes que se manifiestan contra la islamización de su país, son los mismos que defienden a los moderados (¿hemos de entender que les parecería bien tener a veinte millones de musulmanes “moderados” en España?) en cuanto a su discurso de “guerra entre Occidente y el islam” sospechamos que se trata una vez más de enviar a nuestros soldados a Oriente Medio a matar musulmanes en beneficio de Israel. No nos engañemos. El islam no nos gusta pero, mientras se queden en sus países, no son el enemigo. El problema no es el terrorismo, el problema no es el paro masivo crónico de los inmigrantes musulmanes (La mitad de los marroquíes y argelinos que viven en la Comunitat Valenciana está en paro - Levante-EMV). El problema es la islamización de Europa a través de la inmigración y de la demografía, no el terrorismo. Los que han provocado esa inmigración son los auténticos enemigos de Occidente.

El enemigo es Aznar, que abrió las puertas de España a la invasión musulmana en 1999 y las mantuvo bien abiertas hasta el año 2004. Años después, todavía pedía que Europa abriera las puertas al islam (Aznar: "Las democracias europeas deben abrirse a la presencia del islam" - Libertad Digital).

El enemigo es Zapatero y el PSOE, que mantuvieron las puertas abiertas a partir de 2004 e, incluso, regularizaron a decenas de miles de musulmanes tras el atentado supuestamente islamista del 11-M.

El enemigo es el que entrega la nacionalidad española a cientos de miles de musulmanes.

El enemigo son caciques regionales del PP como Francisco Camps (y su mano derecha el corrupto Rafael Blasco) y Esperanza Aguirre, que llevaron una política de inmigración ultra-permisiva.

El enemigo son los dirigentes occidentales que apoyan invasiones y ataques contra países musulmanes y luego llenan Europa de musulmanes. El mismo presidente francés, Hollande, apoyó las invasiones integristas de Libia y Siria (sólo en Siria han muerto casi doscientas mil personas, bastantes más que los que han muerto en Francia).

El enemigo es Podemos, que quiere quitar las vallas de Ceuta y Melilla y “papeles para todos”.

El enemigo son los separatistas catalanes, que han inundado Cataluña de musulmanes.

El enemigo son los separatistas vascos como el PNV y Bildu, incapaces de hacer nada frente a la cada vez mayor comunidad musulmana presente en las provincias vascas.

El enemigo son UPyD, VOX (cuyos dirigentes nunca dijeron nada contra la invasión musulmana cuando medraban en el PP) y Ciudadanos, partido que, en boca de Jordi Cañas, dijo que el hecho de que Cataluña se llenara de mezquitas no era ningún problema (Ciudadanos: no a la inmersin pero s a los minaretes - Noticias Poltica - e-notcies).


El enemigo son las patronales y los economistas liberales que veían esta inmigración como una oportunidad para bajar los salarios.

El enemigo son administraciones como la Junta de Andalucia, que lleva décadas con una política pro-islámica promocionando a grupúsculos que se manifiestan en contra de celebraciones como la Toma de Granada.

El enemigo son los dirigentes que envían a nuestros soldados a misiones en la otra parte del planeta mientras que nuestras fronteras son un coladero que nadie vigila.

El enemigo es el que permitió de forma deliberada la invasión inmigrante por los aeropuertos, por los Pirineos y hoy por Ceuta y Melilla. El que recoge a las pateras en alta mar y las remolca hacia las costas de España en vez de forzarles a dar media vuelta, el que los mete en un Centro de Internamiento y después los distribuye por toda la España peninsular.

El enemigo son aquellos que llevan una política laboral y salarial que hace casi imposible que los jóvenes españoles puedan formar una familia y tener hijos.

El enemigo son todos los dueños de los medios de comunicación, productoras de cine, editoriales, discográficas, todos los “humoristas” sin gracia (como los de Charlie Hebdo), todos los creadores de opinión, todas las ONGs izquierdistas, antifascistas…que llevan décadas promocionando todo tipo de ideas y actitudes que han hecho más daño a Occidente del que nunca le harán mil comandos terroristas islámicos; los que fomentan ideas anti-familia, anti-maternidad y anti-natalidad. Este es el último motivo de la invasión inmigrante: la sustitución étnica de la población española por población extranjera. Este es el plan genocida que tiene en mente el enemigo.

El enemigo son los líderes de ONGs “contra la intolerancia” a las órdenes de fuerzas extranjeras que hablan de “ideas y delitos de odio” cuando se trata de criminalizar al Nacionalismo español pero no habla de “ideas de odio” cuando unos islamistas hacen una matanza en nombre del islam. Los que piden “no fomentar la islamofobia” tras atentados brutales pero en cambio, si un militante de DN estornuda, sus ideas son malignas y hay que encerrarlo de por vida.

El enemigo es el que promueve ideologías destructivas y anti-nacionales como el multiculturalismo, el mestizaje, el anti-racismo y, en general, el auto-odio entre el pueblo español y el europeo.

El enemigo es el que apoyó a los musulmanes albano-kosovares frente a los cristianos serbios creando el narco-estado musulmán de Kosovo en plena Europa.

El enemigo es el que quiere meter a Turquía en la UE.

El enemigo es el que permite a Marruecos y Arabia Saudí inundar de mezquitas España y Europa.

El enemigo es el que nos dice que apoyemos al “escudo de Occidente” Israel por su trato a los musulmanes (y cristianos) palestinos pero al mismo tiempo nos dice que odiemos a los cristianos serbios y rusos por su trato a kosovares y chechenos.

El enemigo es el que les da a los inmigrantes musulmanes “moderados” todas las ayudas sociales para que puedan multiplicar su número.

El enemigo son aquellas organizaciones que, a través de un cristianismo mal entendido, están alimentando al monstruo que les va a acabar devorando.

El enemigo son los que, a través de su control de la educación y de la cultura, han criminalizado la Reconquista finalizada por los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, y no digamos, la expulsión de los moriscos llevada a cabo por Felipe III de 1609 a 1614, decisión muy acertada con la perspectiva del tiempo. Los musulmanes, al igual que hoy, se estaban convirtiendo en una amenaza demográfica (en especial en el Reino de Valencia) y, al igual que hoy, eran la quinta columna que favorecía la llegada de piratas y de turcos musulmanes llegados de fuera.

El enemigo es Nicolas Sarkozy cuando pide que “el islam se expanda” en Francia (El deseo de Sarkozy: "Que el Islam se expanda" - El Manifiesto).

El enemigo es el que lucha contra el islamismo llenando Europa de musulmanes.

El enemigo es la Unión Europea, que abronca a España cada vez que lleva a cabo un tímido intento de controlar su frontera sur.

El enemigo es el que no hace nada ante la radicalización y expansión demográfica islámica que se está produciendo en el norte de África en este momento y que, tarde o temprano, acabará inundando España y Europa.

El enemigo son las élites americano-sionista-saudíes que derrocan a dirigentes árabes anti-islamistas como Sadam Husein o Gadafi y luego intentan derrocar a otro, como Bashar al Assad en Siria, financiando, armando y apoyando a los criminales integristas del Estado Islámico (¿Otro error?: El Estado Islámico recibe nueva 'ayuda' de EE.UU. lanzada desde aire - RT).

El enemigo es el que le dio en los años 70 luz verde a Arabia Saudí para promover el integrismo islámico en todo el mundo a cambio de establecer el patrón dólar-petróleo.

Ninguno de todos estos enemigos es musulmán. El enemigo lo tenemos dentro. Pocas veces en la historia ha existido un país con tantos traidores internos como los que tiene España (y Europa) en la actualidad. Pensad en ellos cuando lo que ha pasado en Francia pase en España, que pasará, bien porque unos tarados islamistas actúen por su cuenta o bien porque sean hábilmente utilizados por los estrategas de Washington, Tel-Aviv y Riad, si deciden crearle problemas a España y a Europa a través de una revuelta musulmana tipo Kosovo. Cataluña es la región ideal para que algo así ocurra.

Y finalmente, como dijo Manuel Canduela el pasado 22 de noviembre, el enemigo más importante, el peor de todos, lo tenemos delante cada vez que nos miramos en el espejo y vemos a esa persona que sólo sabe quejarse de lo mal que va todo hablando en privado con amigos y compañeros de trabajo, pero que es incapaz de tener el coraje necesario de reaccionar de verdad y de empezar a colaborar con el único partido que tiene las soluciones adecuadas a este problema: DN

No queremos ninguna guerra mundial contra el islam, eso sólo beneficiará a los arquitectos de la Globalización y a los que quieren trasplantar a Europa la misma situación que vive Israel con sus enemigos, para meternos en “su” guerra. Lo que queremos es que los musulmanes se larguen de Europa. Desde luego, una mayoría importante tendrá que irse. Igual que tendrán que irse los pandilleros sudamericanos que intentan echar a la gente a las vías del tren, los inmigrantes “subsaharianos” con antecedentes policiales que matan a policías, las mafias chinas que hunden al comercio español, las mafias del este que nos roban a diario… Pero antes de eso, hay que echar de todas las estructuras de poder (político, económico, mediático, cultural…) a los traidores internos que han provocado esta situación. De todas formas, es muy poco probable que Hollande haga nada contra la inmigración musulmana, teniendo en cuenta que es presidente justo gracias a que consiguió ¡¡el 93% del voto musulmán!! (Un estercolero llamado República francesa: El 93% de los musulmanes de Francia votó al socialista Hollande | Alerta Digital). En España, gracias a nuestros políticos traidores, los marroquíes van a poder votar en las próximas elecciones municipales. En esas condiciones ¿alguien se cree que algún político va a solucionar el problema musulmán?

¿Atentado de falsa bandera?

En principio parece un ataque islamista. Los antecedentes de los supuestos autores o las amenazas que había recibido la revista en el pasado así parecen indicarlo. Pero por otra parte extraña que uno de ellos fuera detenido hasta tres veces por integrista y estuviera en la calle, el hecho de que no se inmolen, que supieran que justo en ese momento se reunían todos los miembros de la redacción de la revista, el extraño olvido de uno de los terroristas dejándose el DNI en el coche, que huyan en un coche con matrícula tapada y llevando pasamontañas, que roben en una estación de servicio (se supone que un terrorista al que está buscando todo el mundo no se dedica a llamar la atención así y menos aún para robar comida y combustible. Estas cosas se tienen previstas), el suicidio de un comisario implicado en el caso, que uno de ellos estuviera fichado por los servicios secretos franceses, que otro fuera condenado en diciembre de 2013 a cinco años de cárcel por islamista y estuviera en la calle, la ya clásica muerte final de los terroristas para que nunca se sepa exactamente lo que ha pasado…

Todo da que pensar. Como en tantas ocasiones, desde los atentados del 11-S y el 11-M, falsamente atribuidos a islamistas, siempre queda la duda. El terrorismo islamista existe, pero también existen servicios secretos dispuestos a aprovecharse de esta circunstancia en beneficio propio. El problema es que en este momento la geopolítica internacional es tan inestable que puede haber pasado cualquier cosa.

Estamos en plena pugna entre dos bloques para ver quién controla el sistema monetario internacional. Por un lado están USA e Israel y por otro Rusia y China. En medio de ambos bloques hay muchos países, que aún no han decidido por quién decantarse, y este tipo de atentados pueden ser avisos para que dichos países no tengan la tentación de irse al otro bando. Y Hollande estaba tomando decisiones que no gustaban a algunos: la retirada de las tropas francesas de Afganistán, la negativa a intervenir en Libia, su ruptura con Marruecos o su acercamiento a Rusia de las últimas semanas. Hollande se vio con Putin hace un mes y hace apenas unos días pidió que se estudiara retirar las sanciones a Rusia por el conflicto de Ucrania (Hollande: 'Sanciones a Rusia deberán levantarse si se avanza sobre Ucrania' | Mundo | LA TERCERA).

También ha coincidido con los extraños avisos de bomba en Madrid contra varios medios de comunicación, llevados a cabo por un loco (otro mas) en tratamiento psiquiátrico, igual que el de hace unos días en Atocha. Empieza a llamar la atención la cantidad de estos locos que han aparecido en Francia y en España desde que ambos países llevaron a la UE a reconocer al Estado palestino. Podrían ser represalias contra ambos países por esa medida.

Como siempre, está la posibilidad de la participación de los servicios secretos saudíes, que son los que controlan a casi todos los movimientos integristas islámicos. Arabia Saudí está en crisis, con el rey enfermo y con distintas facciones disputando la sucesión. Incluso hay indicios de que su eterna alianza con Estados Unidos se esté rompiendo, aunque aún es pronto para decirlo.

Habrá que estar atentos a lo que pase durante los próximas semanas para ir atando cabos ¿volverá Hollande al redil? ¿un cambio en la política internacional francesa? ¿más leyes de control de la población? ¿hacer volver a Sarkozy al Eliseo? ¿nuevas intervenciones en Oriente Medio en beneficio de Israel? Veremos.


Atentados en París ¿quién es el enemigo? | Democracia Nacional

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