domingo, 18 de enero de 2015

Terrorismo islamista: las causas ocultas (I)



Tras los atentados de París todo tipo de analistas están estudiando las causas del mismo. Desde la izquierda nos cuentan que las causas son el racismo, la xenofobia y la islamofobia de los occidentales frente a los inmigrantes musulmanes, lo que les lleva a la marginalidad que, a su vez, les empuja hacia el fanatismo religioso. No parece creíble esta explicación. No parece racismo darles sanidad, educación, trabajo, reagrupamiento familiar, ayudas a vivienda, becas escolares y de comedor, dejarles ejercer libremente su religión y en general derechos y libertades que en su vida habrían soñado tener. Básicamente, lo contrario de lo que ellos hacen con los occidentales en sus países de origen. Tampoco parece que la pobreza sea la causa, ya que entre los promotores del islamismo están los multi-millonarios sátrapas de Oriente Medio y muchos de los integristas son gente de clase media con estudios.

La secularización del mundo árabe-musulmán

Pocas provocaciones y pocas excusas necesita el islamismo para llevar a cabo acciones violentas, ya que la propia doctrina islámica lleva en su seno la violencia contra los “infieles” siempre que sea necesario para expandir la fe musulmana. En España tenemos “memoria histórica” sobre el tema. Sufrimos las oleadas de piratas berberiscos y turcos que sembraban el terror en nuestras costas, ayudados por los musulmanes que estaban dentro de nuestras fronteras. Sufrimos en primera persona las oleadas integristas islámicas procedentes de África: almorávides, almohades y benimerines. Pero es cierto que también las sufrieron algunos de los musulmanes menos fanáticos que estaban en Al-Andalus (porque se estaban alejando del islam auténtico, según los islamistas) y que no siempre el islam saca su cara más integrista.

Tras la caída del Imperio Turco al acabar la primera guerra mundial, Ataturk da un golpe de Estado y establece la Turquía moderna, de corte laico. Como respuesta, se crea en Egipto un grupo islamista fanático: los Hermanos Musulmanes. A pesar de eso, la linea modernizadora se extiende por casi todo el mundo árabe-musulmán. En un país tras otro: van surgiendo líderes y formas de Estado nacionalistas árabes, socialistas y anti-islamistas. El más carismático de ellos fue Nasser en Egipto, que encarceló y ejecutó a muchos líderes de los Hermanos Musulmanes. En Oriente Medio aparece el partido Baath, fundado por Michel Aflaq, un árabe cristiano, que va en la misma linea. El partido Baath más tarde llegaría al poder en Siria y en Iraq. También se forman gobiernos de este tipo en Libia, Argelia, Túnez, Palestina… el consenso general es que el islamismo es el culpable del atraso en el mundo islámico y que debe ser eliminado de la vida política. Las mujeres se quitan el velo y van a la universidad, el islamismo es perseguido…

La alianza Estados Unidos-Arabia Saudí y la creación de Israel

Pero en los años 40 ocurren dos hechos que, con el tiempo, frenarán este proceso: la alianza USA-Arabia Saudí y la creación del Estado de Israel. La aparición de grandes cantidades de petróleo en Oriente Medio hace que los USA fijen su interés en esa zona, que es justamente la única en la que se mantiene vivo el integrismo islámico. Además, el próximo enfrentamiento frente a los “ateos” de la URSS hace que los estrategas americanos vean a los fanáticos religiosos como un aliado a tener en cuenta. Esta alianza llega a su punto máximo a principios de los años 70, cuando Estados Unidos abandona el patrón-dolar-oro y pacta con las teocracias islámicas lo siguiente: a cambio de establecer el patrón-dólar-petróleo la banca anglo-sionista moverá en el mercado financiero mundial las brutales cantidades de dinero que las teocracias islámicas estaban recibiendo con la subida de los precios del petróleo. Además, a Arabia Saudí y sus aliados se les dará vía libre para promocionar el integrismo islámico en todo el mundo, en especial el árabe-musulmán, para hacer frente a los nuevos Estados árabes laicos anti-sionistas que existían en aquel entonces y que estaban en la órbita de la URSS. Los intereses de USA, Arabia Saudí e Israel coincidían.

La inmigración judía hacia Palestina empezó en la década de 1880 y muy pronto los árabes de la zona se dieron cuenta del objetivo oculto que perseguían aquellos inmigrantes (desplazarles de su tierra y establecer un Estado judío), por lo que el conflicto era inevitable. Durante las siguientes décadas ya se producen fuertes enfrentamientos entre árabes y judíos, terminando con la proclamación del Estado de Israel en 1948, lo que se logra con la ayuda económica del sionismo internacional, pero también con la práctica del terrorismo sionista a gran escala contra árabes e ingleses. Las continuas guerras que ha habido en la zona desde esta proclamación (en especial la guerra árabe-israelí de 1967, que terminó con la total derrota árabe) y el trato injusto al que han sido sometido los palestinos desde entonces, han provocado una radicalización progresiva de los musulmanes de la zona, porque ven al Estado de Israel como la punta de lanza en la zona del Occidente “cristiano”, ya que han sido los Estados Unidos, debido al increíble poder que tiene el lobby sionista en ese país, el principal apoyo del Estado de Israel. Los partidarios de Israel nos bombardean a diario con la consigna “hemos de estar con Israel porque es el escudo de Occidente frente al islam”. No se puede decir un disparate mayor. Cuando se crea el Estado de Israel no hay musulmanes en Europa y el anti-islamismo se extiende por el mundo musulmán. En cambio hoy tenemos a decenas de millones de musulmanes en Europa y un islam cada vez más radicalizado ¿ha sido Israel el escudo de algo?


Dos de los principales líderes del nacionalismo árabe: el egipcio Nasser y el libio Gaddafi

La descolonización

El proceso de descolonización hizo que muchos de los habitantes que habitaban en las colonias emigraran en masa hacia la metrópoli europea. Ciudadanos de Argelia, Marruecos, Costa de Marfil o Senegal marcharon a Francia, los pakistaníes hacia Inglaterra. Por su amistad histórica, los turcos marcharon a Alemania. Algunos líderes, como el francés Charles de Gaulle o el inglés Winston Churchill protestaron, pero parecían existir fuerzas muy poderosas interesadas en que esta invasión demográfica tuviera lugar. El propio Churchill propuso en 1955 que el Partido Conservador británico usara el lema “Keep England white” (conservar a Inglaterra blanca) lo que le supuso su defenestración por los mismos que le habían puesto en el poder durante la segunda guerra mundial. Como siempre, el Sistema abandona a los tontos cuando ya no le son útiles.

Esta invasión continuó durante las siguientes décadas extendiéndose por toda Europa. A España llegó a finales de los años 90, cuando todo el Sistema (PPSOE, separatistas, patronales, sindicatos, medios de comunicación, ONGs…) abrieron las puertas de España a la entrada masiva de inmigrantes (muchos de ellos musulmanes), creando las condiciones para que se multipliquen sin freno, en detrimento del pueblo español.

La política exterior americana desde 1945 hasta hoy

Si dijéramos que antes de 1948 Estados Unidos era el país más admirado en el mundo árabe-musulmán parecería una broma. Pero es la realidad. No fue hasta que este país se alió con Israel cuando aquella admiración se transformó en la hostilidad de hoy. A partir de ese año, la coincidencia de intereses hizo que se formara una alianza teóricamente anti-natural entre Estados Unidos, Israel y Arabía Saudí, pero en la práctica muy sólida. Durante la Guerra Fría, la ayuda de Arabia Saudí fue fundamental para acabar con la URSS, ya que fue este país el que organizó el ejército islámico (que luego sería Al Qaeda) que ayudó a los USA a echar a los soviéticos de Afganistán. También fue este país el que bajó los precios del petróleo durante los años 80 para hundir económicamente a la URSS, que dependía en gran manera de los ingresos de la venta de petróleo para sobrevivir.

Una vez hundida la URSS el principal objetivo de la política exterior americana era garantizar la seguridad y la hegemonía de Israel en Oriente Medio. En 1996, un grupo de americanos de origen judío, entre los que destacaban Paul Wolfowitz y Richard Pearl, escribieron un documento titulado “A clean break, a strategy for securying the realm“, que podría traducirse como “cortar por lo sano, una estrategia para asegurar el reino”. Aunque eran americanos, el documento se dirigía al entonces Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu (que también lo es en la actualidad) el “reino” a asegurar era el Estado de Israel. El documento detalla un plan para derrocar de manera violenta a todos los países enemigos de Israel en Oriente Medio: Iraq, Irán y Siria. No deja de ser asombroso cómo aquel documento se está cumpliendo al detalle. Cuatro años más tarde este mismo grupo de sionistas americanos escribió otro documento titulado “Reconstruyendo las Defensas Americanas“, en la misma linea belicista, pero los autores mostraban su preocupación de que el pueblo americano no aceptara un plan tan agresivo a no ser que hubiera “un catastrófico evento catalizador, un nuevo Pearl Harbour”. Pocos meses después, tuvo lugar el ataque contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

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