martes, 30 de junio de 2015

El ataque contra la bandera confederada es Genocidio Cultural


El ataque a la bandera de la Confederación está impulsado por el cruento odio racista y equivale al genocidio cultural contra las personas de ascendencia europea en el Sur, en América y en todo el mundo.

Las personas de ascendencia europea están siendo implacablemente atacadas. Nuestra historia y héroes, nuestros valores y principios están todos bajo un odio implacable del Medios Sionistas en América y en todo el mundo. En primer lugar y ante todo, hay que entender que la bandera de la Confederación ¡no es un símbolo de la esclavitud!

Los sureños y los patriotas americanos veneran la bandera de la Confederación y el honor de hombres como Robert E. Lee y Jefferson Davis, ya que son parte de la historia americana, y porque eran hombres de honor que se esforzaron por los principios aceptados de libertad valorados en todo el mundo.

Los Estados Unidos de América se fundaron sobre el principio de que todo pueblo tiene el derecho a ser libre, a elegir y determinar su propio gobierno. Esto es exactamente lo que los pueblos del Sur hicieron. Se sentían explotados por los banqueros capitalistas y los Barones ladrones industriales del Norte que estaban tomando las políticas económicas y sociales que creían perjudiciales para los pueblos del sur.

Los hombres que lucharon por el Sur, como el noble Robert E. Lee, no estaban luchando por la esclavitud, sino por la libertad de los pueblos del Sur.

Entre el 96 y el 97% de los sureños no tenía esclavos y, lejos de beneficiar de la esclavitud, los obreros sureños fueron perjudicados por la institución que degrada el valor de su mano de obra gratuita.

No sólo era el líder espiritual del Sur, Robert E. Lee, quien señaló que la esclavitud no tenía parte de su motivación, el propio Abraham Lincoln dijo una y otra vez que la guerra no se libró por la esclavitud, sino por su concepto de la Unión . Irónicamente, el propio Lincoln en la década de 1850 escribió extensamente que el Sur y cualquier pueblo, al igual que el pueblo estadounidense siempre tiene el derecho de formar su propio gobierno si así lo desea, ésta es la esencia de la libertad. 


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En los años posteriores a la guerra, Lee y Davis fueron honrados tanto en el Sur como en el Norte, como hombres honorables que eran parte del gran tapiz de la nación americana. Sus bustos y estatuas se encuentran en la capital de nuestra nación, así como en lugares prominentes de todo el Norte, donde fueron honrados como hombres de principios, cuya causa se perdió pero que se convirtieron en parte de nuestra historia americana.

En verdad que el ataque a la gente del sur y los héroes de la historia del sur no es más que un vicioso ataque racial contra todos los europeos. Ya, incluso el padre de América, el propio George Washington, ha tenido su nombre relegado a dueño de esclavos en escuelas y edificios. Lo mismo puede decirse del hombre noble que escribió nuestra Declaración de Independencia y nos dio nuestra sagrada Carta de Derechos en nuestra Constitución, Thomas Jefferson.

Por último, se debe que decir que la gente tiene ahora la esclavitud como una institución despreciable pero que señalar a una raza, un pueblo o una entidad política no es más que un odioso racismo en sí mismo. ¿Es necesario preguntarse por qué esto es así?

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Si un solo pueblo, una raza, es condenado por una historia que es realmente historia universal, es la promoción racismo y odio racial! Es intolerante y odioso.

El enfermo y traidor Mitch Landrieu, alcalde de Nueva Orleans, ha anunciado que quiere destruir a uno de los más bellos monumentos históricos de Nueva Orleans: la estatua de Robert E. Lee en el Lee's Circle.

Este ataque no es solo contra Lee y la Confederación, es un vicioso ataque a cada americano europeo que respeta nuestro patrimonio, tradición y cultura.

Hay un gobierno opresor y marxista que está llegando a los Estados Unidos, pero son muchos los que están despertando ante él y defenderán legal y pacíficamente, honorable y diligentemente nuestro pueblo y nuestra preciosa herencia.

Dr. David Duke


Robert E. Lee
Jefferson Davis

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