lunes, 1 de junio de 2015

La necesidad de reforestar España.

Pese a que somos uno de los países con más bosques de Europa con un 36,6% de superficie forestal, la desertificación sigue avanzando mientras que los incendios calcinan miles de hectáreas cada año. La importancia de los bosques, como vamos a ver, es vital y va mucho más allá de lo estético y de preservación de la naturaleza.


La lucha contra la desertificación


Somos el país de Europa con más riesgo de desertificación, un proceso que amenaza al 37% del territorio y que consiste en la progresiva degradación del suelo, pérdida de la vegetación y del agua hasta convertir el lugar en un desierto, causado por el sobrepastoreo, una explotación agraria extensiva y la deforestación. Es un proceso antiquísimo causado por acción humana, pero es en los últimos siglos cuando más se ha agravado. Además de la pérdida de biodiversidad que conlleva, es una gravísima amenaza para la agricultura al empobrecer químicamente los suelos y salinizar los acuíferos


Esto, en unas regiones que tienen en la agricultura su principal actividad económica, y siendo en conjunto un país exportador agrario (el primero de la UE) es algo a tomar muy en serio, también desde el punto de la soberanía alimentaria y nacional pues una destrucción del tejido agrario nos convertiría en un país dependiente de la importación de alimentos. Otra de sus consecuencias, la erosión del terreno, hace que las lluvias torrenciales causen mayor destrucción en zonas habitadas y que más sedimentos vayan a los ríos colmatando los pantanos en un plazo mucho más rápido y haciéndolos inservibles antes de su vida útil teórica con el consiguiente riesgo en cuanto a disminución de la producción de energía hidroeléctrica, de reservas de agua para riego, consumo humano y refrigeración de centrales nucleares.


La reforestación es la mejor forma de frenar la desertificación, al atacar directamente sus causas y no solamente sus síntomas:

1. La cobertura forestal aumenta la absorción y retención del agua de lluvia, recargando antes y mejor los acuíferos, que en España tienen una importancia extrema al ser la principal fuente de recarga del agua de los ríos mediterráneosy utilizarse para riego y consumo humano. Hoy, gran parte de los acuíferos de las zonas con más riesgo de desertificaciónestán sobreexplotados y, caso de los cercanos a la costa, con problemas de salinización por este motivo.

2. Los bosques enriquecen el suelo, siendo así menos necesario de fertilizantes químicos que luego acaban en la cadena alimentaria causando daños a la salud y al medio ambiente.

3. Fijan mejor los sedimentos, disminuyendo así la colmatación de los pantanos, y reducen la gravedad de las riadas. En el XIX, luego de unas riadas devastadoras en Murcia que en apenas unos pocos años mataron a más de 800 personas, el ingeniero Ricardo Codorniu sabiendo esto dirigió una repoblación forestal de Sierra Espuña, completamente desertificada y de donde procedían los barrancos que llevaban el agua, acabando con el problema.

  Sierra Espuña, 150 años después de ser reforestada.

En China, país caracterizado por ser de los pocos que piensa a largo plazo, están creando la "Gran Muralla Verde", un intento de limitar la expansión del Desierto del Gobi consistente en crear un muro forestal de 4.500 km que estará acabado para 2050.

Simbolismo y beneficios para la salud


Además de los más conocidos, como la capacidad de los bosques para reducir drásticamente la contaminación atmosférica y de filtrar la del agua y del suelo, de disminuir la velocidad del aire y del ruido, tienen otros beneficios para la salud humana más que notables como demuestran muchos estudios. En 1982, el ministro japonés de agricultura llegó incluso a crear un término para ello, shinrin-yoku, que se podría traducir por "baños de bosque", de gran popularidad en ese país.


1. Fortalecen el sistema inmune. Los bosques son ricos en aceites esenciales, químicos de los árboles usados para protegerse de insectos que flotan en el ambiente, con propiedades antibacterianas y antifúngicas. Cuando los respiramos, nuestro cuerpo responde fortaleciendo el sistema inmune, en concreto el número y actividad células T encargadas de matar células cancerígenas e infectadas por virus. Científicos japoneses están actualmente investigando si los paseos en bosques pueden prevenir ciertos tipos de cáncer. Más estudios aquí y aquí.

2. Mejoran la autoestima y el estado anímico, además de disminuir los niveles de glucosa en sangre, de tensión y de cortisol, probablemente al reducir el estrés.

No es por tanto sorprendente que los bosques hayan tenido siempre un fuerte simbolismo, a veces sagrado o divino, y que a ellos acudiera gente en busca de introspección, de concentración o simplemente de relajación. Muchos lugares de culto paganos estaban situados en medio de bosques, especialmente robles (de gran simbolismo en los pueblos indoeuropeos) y más tarde los monasterios se construían cerca de ellos por la misma razón. El bosque también tenía un importante componente territorial, en tanto que servía para delimitar fronteras, comunitario al ser su aprovechamiento responsabilidad colectiva e incluso defensivo al servir de barrera natural y de escondite para guerrilleros.

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