jueves, 8 de octubre de 2015

Prensa y autoridades ocultan la delincuencia de los 'refugiados'

LA 'CARA OSCURA' DE LA CRISIS MIGRATORIA.


Autoridades y medios de comunicación de toda Europa se han aliado para ocultar al público la 'cara oscura' de la llegada masiva de refugiados por miedo a que reaccionen en contra.


Una activista del grupo No Borders (Sin Fronteras), dedicado a la acogida de refugiados e inmigrantes del Tercer Mundo, ha confesado haber sido violada durante más de una hora por un inmigrante senegalés en un campamento de acogida cercano a Vintimiglia, cerca de la frontera francoitaliana, informa el diario italiano Il Corriere della Sera.

La razón por la que usted probablemente ignore esta como muchas otras noticias de un cariz similar es la misma que ha movido a la víctima a permanecer en silencio hasta ahora: compañeros de No Borders le pidieron que callase para no perjudicar a la causa. Es la misma razón por la que no se informa en televisiones o diarios de los conflictos que surgen entre los nativos y los 'refugiados' en toda Europa y sí de las campañas de #RefugeesWelcome y los voluntarios que desafían a las autoridades para ayudar a los recién llegados, o por la que las fotografías que nos llegan por los medios de comunicación convencionales son casi siempre de familias o mujeres o niños, cuando la propia ACNUR, la agencia de refugiados de la Naciones Unidas, cifra en tres cuartos la proporción de varones entre los migrantes. En definitiva, la realidad que nos venden no coincide con la que se está produciendo y amenaza con cambiar nuestras sociedades de forma irreversible.

No es que las fotos que muestran, naturalmente, sean falsas, o que no existan legítimos refugiados que solo aspiran a encontrar un lugar en paz para sus familias; es que las autoridades, en vergonzosa connivencia con los medios, se niegan a mostrar la otra cara de la realidad y enseñar la realidad completa. Que se trata de una consigna generalizada es evidente en incontables informes que se filtran penosamente al público, como el editorial del Westfallen-Blatt denunciaba a mediados de septiembre denunciaba que la policía se niega a hacer públicos delitos que impliquen a inmigrantes y refugiados porque no quieren "dar legitimidad a las críticas contra la inmigración masiva".


Un millón y medio de inmigrantes


No es extraño que los gobiernos quieran minimizar los posibles conflictos, especialmente en Alemania: tras la aparición de un informe según el cual el país debe prepararse para recibir no menos de un millón y medio de migrantes este año, la canciller Angela Merkel ha respondido a las numerosas críticas reconociendo que Alemania tiene que aprender a vivir con los recién llegados. El diario Bild revelaba el pasado luneS, citando estimaciones oficiales, que en los últimos tres meses del año podrían llegar más de 900.000 personas. “No tiene mucho sentido enfadarse porque tenemos ahora este problema o decir: ¿de dónde sale esto? ¡Quiero que desaparezca el problema", declaró el pasado domingo la canciller en una entrevista a la cadena de radio Deutschlandfunk. "Tenemos que aceptarlo, controlarlo y al mismo tiempo asegurarnos de que resolvemos los puntos débiles”.
Quizá tengan que aceptarlo, efectivamente, pero no parece que lo hagan a gusto, al menos según un estudio realizado por Initiative Markt-und Sozialforschung. El estudio revela que tres cuartas partes de los alemanes cree que los refugiados deberían quedarse en el primer país seguro al que lleguen, y cuatro quintos piensa que el país debería reestablecer los controles fronterizos, lo que contrasta poderosamente con la política oficial del Gobierno.

Los gobiernos proinmigracionistas, encabezados por Suecia, están haciendo denodados esfuerzos por ocultar todos los problemas que han causado y causan quienes llegan de países y culturas con mentalidades y concepciones del mundo radicalmente distintas. En el caso de Suecia, que se lleva la palma en su intento de acabar con el elemento nativo, las autoridades han intentado de todo para no achacar al influjo de inmigrantes del Tercer Mundo el hecho de haberse convertido, asombrosamente, en el país con más violaciones por habitante del mundo, culpando a una mayor disponibilidad para denunciar, a Internet o incluso al tiempo. Los otros países escandinavos, que sufren una plaga similar, han sido algo más sinceros. En Noruega, estadísticas publicadas recientemente señalan que la totalidad de los últimos casos de violación tiene a un inmigrante por perpetrador (de primera o segunda generación, generalmente musulmán) , y casi invariablemente una mujer nativa por víctima. 

Epidemia de delitos sexuales


En Alemania, el súbito influjo de refugiados está multiplicando los casos de violación hasta convertirse en verdadera epidemia, con las refugiadas como víctimas en su abrumadora mayoría, según asociaciones que trabajan en campos de acogida y conocen el problema de primera mano. La falta de espacio para acoger a tantos en tampoco tiempo ha forzado a las autoridades a albergar a hombres -la abrumadora mayoría de los recién llegados-y mujeres en el mismo espacio, con consecuencias previsibles. Muchas víctimas, señalan las trabajadoras sociales que han dado la voz de alarma, no se atreven a denunciar por miedo a las represalias. Casi el 80% de los refugiados y migrantes son varones, según la cadena de radio bávara Bayerischer Rundfunk, que informa sobre el centro de acogida de Bayernkaserne que el precio por tener sexo con una refugiada es de diez euros. Una trabajadora social lo califica como "el mayor burdel de Munich".

Entre todas las legítimas consignas que nos recuerdan machaconamente que "ningún ser humano es ilegal", que no vienen a Europa por gusto, que solo quieren huir del horror o, en todo caso, hallar un lugar donde puedan ofrecer a sus hijos un futuro mejor quizá haga falta otras que recuerden que esta muchedumbre que viene a quedarse tiene ideas muy distintas a las nuestras sobre el papel de la religión en la vida pública, el lugar de la mujer, las conductas sexuales lícitas, la importancia de la libertad y la democracia o incluso la solidaridad con personas ajenas a su grupo, credo o tribu.

Sea o no necesario para un Occidente en grave crisis demográfica recibir influjos masivos del Tercer Mundo es un interesante debate que debe llevarse abiertamente, sin ocultaciones. En una democracia, negarle al pueblo la verdad completa, sea o no conveniente o delicada, es inaceptable; si el problema, además, va a cambiar radicalmente nuestras sociedades, es también una traición.





FUENTE: http://gaceta.es/noticias/prensa-autoridades-ocultar-delincuencia-los-refugiados-06102015-2048

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