miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿El multiculturalismo nos enriquece?

El multiculturalismo es la primera consecuencia de la inmigración masiva.
Nos lo presentan como un dogma que no se puede cuestionar, hablando siempre en positivo y censurando todos los inconvenientes. Yo solo me remito a los hechos:

En el plano social, es un hecho estadístico y objetivo decir que en proporción, los inmigrantes cometen más más delitos que los españoles. Los inmigrantes representan el 10% de la población y cometen entre un 25-40% de los delitos en España.

En el plano económico, es un hecho objetivo decir que los inmigrantes no son buenos para la economía, pues cerca del 70% de ellos no cotizan a la Seguridad Social.

Y en el plano cultural, -y de esto trata principalmente el artículo-, empieza a ser notorio que la multicultura no nos enriquece culturalmente, sino que lo que consigue es la destrucción paulatina de nuestra cultura y tradiciones.
Veamos unos cuantos titulares: (pinchando podéis ir a la noticia completa)
Especialmente con el colectivo árabe hay una incompatibilidad cultural, no se asimila. Y no solo no se adaptan, sino que pretende imponer su forma de vida y sus costumbres como se ha visto con los ejemplos anteriores.
Y OJO, que por ahora son una minoría. ¡No queramos imaginar cuando sean mayoría...!

¡Y mira que se hacen generosos esfuerzos desde el gobierno financiando y promoviendo campañas y ONG's progres para forzarnos a aceptar el multiculturalismo favorecer la integración! 

Vídeo del gobierno promocionando el multiculturalismo:


En Democracia Nacional tenemos algo que decir al respecto.

La culpa no la tienen los musulmanes. Por pedir, pueden pedir la luna (o la media luna) o que les limpiemos con la lengua la suela de los zapatos.

Pero la verdadera culpa la tienen los políticos que tenemos. Todos los partidos del sistema coinciden plenamente con los dogmas del marxismo cultural y concretamente, con uno de sus pilares: la promoción del multiculturalismo, pese a quedar patente con este breve análisis cuan nocivo es para España.

Basta ya de bajarse los pantalones cuando ni siquiera existe el principio de reciprocidad, pues sucede que ahora mismo se pueden construir mezquitas en nuestro territorio pero en sus países está prohibido construir iglesias.

Ningún político de izquierdas ni de derechas será capaz de decir que en nuestro país, España, se respeta nuestra cultura y nuestras tradiciones y no tenemos que adaptarnos a nadie. Al que no le guste, que se vaya. Y si piensan venir, que se lo piensen dos veces antes de venir a un lugar donde no podrán vivir como en su tierra.


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