miércoles, 16 de mayo de 2018

STOP terrorismo ecológico

Arde Iberia.

De norte a sur, con crueldad y mientras, como en tantos y tantos temas, los políticos discutiendo, mirando otro lado y echándose las manos y los trastos a la cabeza. Dejando que se queme.

Resulta increíble que con la tecnología que poseemos la lucha contra el fuego sea tan ineficaz y difícil pero cuando uno ve como nos enfrentamos al fuego, con brigadas forestales muchas veces sin ninguna preparación, reclutados directamente de las colas del INEM y provistos de ramas para literalmente fustigar al fuego, lo que resulta evidente es que no hay voluntad alguna por parte de la clase política de atajar este grave problema. Y si, estamos ante un grave problema que, aún desproveyéndolo de su faceta más romántica, la de la necesidad del ser humano de vivir en un entorno natural hermoso, traerá muy graves consecuencias. Se ha hablado hasta la saciedad de la desertización, de las conciencias de la erosión y de la falta de lluvias que traerá aparejada tanta catástrofe ígnea. Por no hablar del parón energético que el bajo nivel de aguas en nuestras centrales hidroeléctricas puede producir en cualquier momento.

Como siempre el problema es político, y digo esto sin hacer la demagogia que los grandes partidos hacen de asuntos como estos porque turnándose en el poder como llevan desde hace casi 30 años y lo único que avanza en este asunto es la desertización de nuestra vieja iberia.

Pero como decía antes hay medios técnicos para combatir efectivamente las llamas, lo que resulta inaguantable es que la gran mayoría de los incendios sean provocados al caer la noche, luego con la excusa de que por la noche no pueden volar los hidroaviones, se permite que le fuego avance cuando hoy en día disponemos de la suficiente tecnóloga militar como para volar de noche. Esa primeras ocho o diez horas hasta que las Comunidades Autónomas se deciden a actuar son fundamentales para frenar la catástrofe. Pero claro, ahí esta la madre del cordero, en el país de la descentración, perdón, descentralización, como se va a dejar al ejercito que actúe en circunstancias así, “no es competencia suya” a más de un tonto le parecería fascista. Aquí, que somos muy progresistas y modernos, lo primero es no mover ni un dedo, lo segundo ver como la camarilla de políticos que suele dirigir la comunidad autónoma de turno se acerca al lugar de la catástrofe y con cara de circunstancias, evalúan la situación, cuando ya pintan mal las cosas, como si se tratase de estados separados solicitan la ayuda de la comunidad vecina, algo así como lo que ha hecho Portugal con Francia.

Da la sensación de que los incendios masivos llegaron a este país con la democracia pero de lo que si tengo certeza es de que no hemos aprendido nada en 30 años. En España tendremos las llamas achicharrándonos las pantorrillas y seguiremos gritando “estatuto”, “autonomia”, “descentralización” como posesos cuando lo que hace falta es justo todo lo contrario, organización, disciplina, efectividad, unidad y centralización.

En cualquier país civilizado, y en eso excluyo al nuestro por anárquico, el cuerpo de bomberos es una unidad militarizada con mando efectivo. Incluso son los primeros en llegar a las zonas de graves conflictos como en el caso de los recientes disturbios islámicos en Perpiñan , Francia, donde las unidades de elite de los bomberos son las primeras en tomar las zonas afectadas por disturbios y que incluso tienen mando sobre la policía.

Visto como esta el panorama nacional seria hora de exigir que se dote de medios y mando efectivo al cuerpo de bomberos, estando en caso de incendio, por encima del mando de cualquier descentrado presidente de comunidad autónoma. Proveyéndoles de mas material humano cualificado y de unos responsables claros que respondan ante las constantes negligencias que estamos viendo en estos asuntos. No se puede mandar a más muchachos del INEM a morir entre las llamas sin protección alguna, sin medios y lo que es peor, sin apenas formación. ¿Qué todo esto cuesta dinero? Esta claro que hace mucho que llegó la hora de invertir en este tema y de ahorrar en otros.

Debe ser el centro del Cuerpo Nacional de Bomberos quien evalúe el riesgo, las necesidades y la oportunidad o no de pedir ayuda a un ejército que seguramente debería estar apagando el fuego aquí y no en Afganistán.

Pero si el autonomismo salvaje que padecemos nos hace estúpidos, lentos e ineficaces a la hora de afrontar temas de gravedad como este, debemos reconocer que esto no es mas que un síntoma de la furibunda ideología progre que carcome el país porque todo esto no pasaría, por lo menos no impunemente, si tuviésemos una mínima conciencia nacional. ¡Señores, reaccionemos que nos están quemando España! Ya no deben servirnos los cuentos de las tormentas secas ni de los pirómanos psicopáticos. Sólo hay dos explicaciones racionales a lo que esta pasando y la primera ya se queda corta:

Lo que esta sucediendo podría obedecer a la ambición de las constructoras que, de esta forma, fuerzan a la rectificación de terrenos. Esto es más que evidente en algunos casos y el problema responde a la misma mentalidad, a la mentalidad descentralizadora absurda que otorga a pequeños entes, los ayuntamientos y comunidades, fácilmente corruptibles o presionables potestades enormes como la de recalificar y la de ser la suprema autoridad en lo concerniente a urbanismo. Pero como decía esta explicación se queda corta, explica la impunidad de la que gozan los pirómanos cuando no se trata de campistas domingueros, la falta de investigaciones serias y de persecución pero no los miles de incendios intencionados que estamos padeciendo, sistemáticamente, año tras año, perfectamente organizados y en zonas de nulo interés urbanístico y alto valor ecológico.

Si tuviésemos el mas mínimo sentido nacional nos daríamos cuenta que el fuego es para nuestro suelo lo mismo que las ideas de Carod Rovira para nuestro estado. Que el ennegrecimiento de nuestra tierra va parejo al de nuestros “compatriotas”. Que los incendios son a nuestra naturaleza lo que las drogas a nuestros jóvenes.

Si tuviésemos el mas mínimo sentido nacional caeríamos en la cuenta de que alguien quiere hacernos mucho daño a los españoles, pero como no lo tenemos seguiremos sin encontrar una explicación lógica a este ataque que sufrimos y que parece un episodio de “guerra de baja intensidad” en toda regla. Seguiremos pensando que cada vez que percibimos una mano negra azuzando los problemas, estamos paranoicos.

Si tuviésemos el mas mínimo sentido nacional no dejaríamos que nuestros políticos torpes unas veces, traidores otras, siguiesen discutiendo de estatutos sin resolver los grandes problemas que amenazan nuestro futuro.

Manuel Canduela. Presidente de DN.

Los bomberos opinan:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.